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Martín Onti: A 7 meses vista

MADRID, España.- A falta de dos encuentros que completarán la lista de los 32 equipos que participarán en esta nueva edición de la Copa del Mundo, se van desgranando las propuestas futbolísticas que bien vale la pena poner en perspectiva para imaginar qué se puede esperar de los posibles candidatos al título en Rusia 2018.
 
 
En esta ventana FIFA, en la que hemos encontrado realidades tan especiales como la eliminación de Italia a manos de Suecia, también se puede destacar el hecho de descubrir la adaptación técnica a sus orígenes que algunas selecciones buscan consolidar para no perder la esperanza de soñar en alto. Aspirar al galardón máximo significa contar con posibilidades y es por ello que analizar a los que las tienen, se hace necesario sobre un hipotético escenario final aunque aún falte un tiempo prudencial para ello.
 
Un repaso obligatorio nos posiciona sobre equipos como Alemania, Francia, España, Inglaterra, Brasil y en menor escala a la Selección Argentina, sin desmerecer a otros que podrían entrar en este listado aunque desde un nivel por debajo de los nombrados y, evidentemente, un poco más distanciados en el campo de las probabilidades de aspirar al título ecuménico.
 
 
Hemos visto hoy en Alemania a los germanos y a los franceses sosteniendo un patrón de identidad que suman a su favor en esa carrera de posibilidades. El empate agónico en Colonia deja abierta una alternativa que no sufre modificaciones desde los resultados y confirma el apego a lo conocido, a sus respectivas gestiones de juego y a la firmeza con que defienden las ideas de Joachim Low y Marcel Deschamps respectivamente.
 
Un poco de dudas me genera España, en cambio, tras la igualdad en San Petersburgo ante el anfitrión del mundial. Un resultado que a favor de los dirigidos por Julen Lopetegui se podría justificar desde la falta de interés que genera un amistoso sin ponderables de por medio. La base ya está definida en el conjunto ibérico y es más importante no lesionarse que impresionar sin sentido.
 
 
Curiosamente, en Wembley, otros dos candidatos se vieron las caras para sacar conclusiones en un enfrentamiento directo. Inglaterra y Brasil mostraron también sus cartas de presentación a la conquista del mundial. Cada uno de ellos con sus credenciales futbolísticas sin regañar de sus esencias. Los británicos con una pequeña adaptación al modernismo que intenta darles Gareth Southgate sin olvidar ese origen inglés del juego largo, y los brasileños, fieles al preciosismo técnico que propone Tite, bajo la firme defensa que hacen Neymar y compañía del consentido trato al balón como herramienta primaria.
 
Argentina es especial, porque ninguna posibilidad se le podría otorgar a este ciclotímico equipo de Jorge Sampaoli sin pensar en lo que podría generar Lionel Messi, indefendibles desde cualquier otra consideración para aspirar al cetro máximo. A 7 meses vista, los bicampeones del mundo dependen solamente del estado de ánimo del jugador del FC Barcelona a partir del 14 de junio venidero.
 

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